Thursday, July 2, 2015

Basavilbaso, pueblito mío: canciones que son la memoria de un shtetl argentino

Música
Si me olvidare de ti, Basavilbaso



'Basavilbaso, pueblito mío', editado en forma independiente por Enrique Grinberg, es una forma de registro antropológico de las melodías y las letras que constituyen la memoria de un verdadero shtetl argentino.

Por Leonardo Naidorf

Como una banda de músicos klezmer de las que circulaba por cada shteitele (pueblito) de Europa oriental, llevando sus melodías alegres y emotivas a cuestas en casamientos y fiestas, así llegó entremezclado con un grupo de jóvenes del Templo “de la calle Libertad”, en 1990, el Conjunto Instrumental Juvenil Judío al pueblo de Basavilbaso en Entre Ríos.
Otrora conocida como la Colonia Lucienville, fundada en 1894, Basavilbaso es uno de los más icónicos emplazamientos agrícola-ganaderos fundados gracias a la Jewish Colonization Association del Barón Hirsch. Si bien no fue el primero en su especie, Basavilbaso ostenta la sinagoga rancho, o de campo, más antigua del país, situada en la Colonia Novibuco I.

Lo cierto es que aquella visita del Conjunto Instrumental Juvenil Judío, integrada por adolescentes virtuosos de los instrumentos y de la voz, marcó el inicio del vínculo de amor entre su cantante, Enrique Grinberg, y la entrañable localidad, puntal de la historia judía en la Argentina pero que las políticas de la desmemoria habían relegado a un costado.

A la visita del Conjunto Instrumental le sucedieron los oficios religiosos para las Altas Fiestas del calendario judío, motor identitario de las comunidades judías del interior del país. Pasó un cuarto de siglo y hoy Basavilbaso y aquel cantante se fusionaron en un vínculo eterno. Hoy Enrique Grinberg es sinónimo de Basavilbaso.

Por eso, lo más justo quizás era sellar ese vínculo con un disco que recuperara parte del repertorio que acompañó cada una de las celebraciones y reuniones a los largo de estos 25 años. “Basavilbaso, pueblito mío”, editado en forma independiente a fines de 2014, es una forma de registro antropológico de las melodías y las letras que constituyen la memoria de un verdadero shtetl argentino.

El repertorio
El disco, que lleva por arte de tapa una fotografía de la sinagoga Beit Abraham, se inicia con un tema emblemático. Justamente allí, donde la patria fue el idish, “Basavilbaso” del tanguero Jevel Katz reconstruye entre el idish y el castellano la vida del “shteitele di main”. El idish da lugar al hebreo, especialmente en la liturgia religiosa conocida como jazanut, con la particularidad del Salmo 150 -que refiere a los instrumentos con los cuales se debía alabar a la Divinidad- cuya representación decora el techo del que hoy es el templo principal de la comunidad, el Tefilá Le Moisés.
Como el idish y el hebreo, también el ladino forma parte la lista de diez canciones y tres bonus track del disco. “A la una yo nací” y “Los bilbilicos” toman la representación de la cultura sefaradí. En tanto el cierre -guiño de la pasión de Grinberg por la ópera- incluye el italiano en la famosa “Coro de los esclavos hebreos” que corresponde a la ópera Nabucco de Verdi.
Los climas van y vuelven, combinando representaciones pobladas de instrumentos como “Alelu” ó “Dos lid fun Besarabia”, con la emotiva simpleza de “Papirosn” y “Le dor va dor”.

El staff
Si ya hablamos de la voz cantante y líder del proyecto, cabe también destacar el tenor de los que han colaborado. La dirección musical es de Matías Linetzky, que junto a Ezequiel Silberstein, Erick Haimovich y Victor Garelik conforman el grupo de organistas que han acompañado a Grinberg en estos 25 años en sus oficios en Basavilabaso. Garelik es parte a su vez de los integrantes de aquel Conjunto Instrumental Juvenil Judío, que como el ex violinista de La Portuaria, Javier Weintraub, y el clarinetista de la Orquesta Filármonica del Teatro Colón, Matías Tchicourel, han sumado su participación. También destacan su presencia entre los más de veinte colaboradores, la coreuta del Teatro Colón, Vera Golob, y el percusionista de Fuerza Bruta, Gabriel Ostertag.
El disco se consigue de boca en boca y estará pronto a la venta. Lo recaudado será destinado a los proyectos de la Comunidad Judía de Basavilbaso.

“Basavilbaso, shteitele di main” logra en definitiva recuperar en la reunión de una banda de amigos virtuosos el espíritu de aquellos klezmorim, los artistas que se unían para celebrar un lugar, una memoria y fundamentalmente una historia de amor, como es en este caso la del cantante y el pueblito que lo acobijó.

Ficha Técnica
Título: Basavilbaso, pueblito mío.
Intérpretes: Enrique Grinberg, Matías Linetzky e invitados.
Dirección musical y arreglos: Matías Linetzky
Diseño gráfico: Basevich Crea
Grabado en Estudio Thamesis, Buenos Aires, septiembre de 2014.
cdbasavilbaso.com.ar

Fuente: Nueva Sión

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