Monday, September 15, 2014

Noa en Argentina: “Cantar por la paz es mi principal misión”

Una voz por la convivencia
Marcada por un magnicidio del que fue testigo, la artista Israelí Noa participó de infinidad de recitales en todo el mundo junto a Sting, Bono y Serrat. Su visión del conflicto palestino-israelí.

Por Silvia Schuchner para Clarín
Para muchos, su voz es un símbolo de paz. Ella, cuando lo escucha, abre aún más sus ojos inmensos y sonríe, y dice que sí, que mucha gente cree eso por todos los años que lleva dedicando su tiempo y energías a actividades pacifistas. Se trata de la cantante israelí Achinoam Nini, cuyo nombre significa “hermana de la paz”. Pero se hizo conocida como Noa, una abreviatura que remite a la primera feminista de la Biblia aunque ella prefiere traducirlo como Not only Achinoam (no sólo Achinoam) como una manera de incluir a sus músicos.
Noa estuvo la semana pasada en Buenos Aires para participar de los dos primeros conciertos que Joaquín Sabina dio en el Luna Park. Su trayectoria la muestra junto a mega estrellas como Sting, Bono, Carlos Santana y Stevie Wonder. “He cantado con todos los héroes de mi juventud -dice entre risas-. Con Stevie Wonder fue lo más cercano a cantar con Dios”. También hizo duetos con Serrat, Zucchero y Quincy Jones, quien dijo de ella “hace que mi alma sonría”.
Y algo de ese encanto se percibe ni bien se la conoce. Aparece en el bar del Four Seassons con una túnica roja que deja ver su piel morena. Tiene una voz suave y dulce, pero enérgica. Todo en ella exhala libertad. Lleva una cadenita con dos dijes: un corazón y un zapato de taco alto. “Este me lo regaló Joaquín”, cuenta y confiesa que, a pesar de que muchas veces canta de blanco y hasta descalza, esta vez eligió subirse a unos tacos altísimos, como homenaje a su amigo.
La vida, entre el horror y la belleza
Su cruzada por la paz empezó en su juventud. Fue después de un festival en Tel Aviv, luego de los acuerdos de Oslo entre palestinos e israelíes, en 1995. Noa participaba ese día del recital cuando un fanático asesinó al Primer Ministro israelí Yitzhak Rabin. “Era un momento increíblemente feliz, todo el mundo pensaba que al fin iba a haber paz y que nuestras vidas iban a cambiar. Un momento de esperanza que se destruyó. Yo fui testigo de eso. Para mí fue dramático. Siempre dije que si Rabin dio su vida por la paz, yo también podía dar algo, mi tiempo, mi popularidad. Y desde entonces lo convertí en mi misión”.
Era muy jovencita cuando cantó en el Vaticano ante 100.000 personas y conmovió con su versión del Ave María. Y volvió a emocionar cuando escribió la letra de la canción “La vida es bella”, la película de Roberto Begnini que ganó tres Oscar. En 2009 volvió a sorprender cuando representó a Israel en Eurovision junto a la artista palestina Mira Awad con la canción “There must be another way” (debe haber otro camino). Y actualmente es embajadora de buena voluntad de Israel por la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
El lugar de los artistas
Noa cuenta actualmente que hay algunos proyectos entre artistas israelíes y palestinos (que viven en Israel), pero que no es lo habitual. “No es tan frecuente ni suficiente. Con los que viven en la Franja de Gaza es muy difícil entrar en contacto porque no hay canales de comunicación. Los artistas tenemos el privilegio de estar por encima de las disputas del mundo político y podemos plantear una perspectiva distinta del futuro. Yo no escribo música política. Si hago política en mi música, es de manera subliminal o metafórica”.
Noa canta con la misma fluidez en inglés, hebreo e incluso en español. Su estilo tiene reminiscencias de Paul Simon, Joni Mitchell y Leonard Cohen. Pero es muy versátil y a lo largo de sus 15 discos ha hecho jazz, música clásica y rock. Siempre con su compañero musical Gil Dor, con quien trabaja hace 25 años. Ella es así, una persona muy fiel. Con su marido, y padre de sus tres hijos, está desde hace 30 años, ¡desde los 15! “Es una cuestión de carácter -dice-. Soy una persona que le gusta tener compañeros. Me gusta trabajar con las personas. Soy una persona de familia, familia musical. Hace años que trabajo con los mismos músicos, el mismo manager. Creo mucho en la colaboración”.
A Sabina lo conoció por su amigo Joan Manuel Serrat. Una madrugada lo llamó para decirle que le había escrito una canción. Al músico español le gustó tanto que quiso invitarla a compartir el escenario del Luna Park. “Con Joaquín compartimos la misma pasión por las palabras. Aunque yo canto más como un colibrí y él como un borracho vagabundo -dice y vuelve a reír-. Mi inspiración siempre es a través del sentido de las palabras”.
Al subirse al escenario del Luna se presentó así: “Tengo un rostro árabe, alma judía, pasaporte israelí, pasé mi infancia en las calles de Nueva York donde me crió mi abuela yemenita que me enseñó canciones maravillosas”. Y cantó una canción sobre una niña a la que obligan a casarse contra su voluntad. “Quiero dedicar esa canción a todas esas mujeres que hoy en día continúan luchando por sus más básicos derechos humanos”, dijo y recibió una ovación.
La visita del Papa Francisco este año a Israel le gustó. “Es un Papa maravilloso. Pero creo que las religiones son responsables en gran medida del lío en el que estamos metidos. Creo que a la religión hay que dejarla de lado. Y los líderes tienen que explicarle a la gente que la razón de la creación de las religiones no tiene nada que ver con la violencia y que la interpretación radical de una religión es destructiva para toda la humanidad. El Papa también tiene que fomentar este tipo de reconciliación entre las religiones y, bendito sea, si lo hace”.
La paz es posible
Se acaba el tiempo pautado. La esperan para la siguiente entrevista. Pero nos queda una pregunta. ¿Creés que es posible una solución al conflicto entre palestinos e israelíes? Noa nos mira con sus inmensos ojos y dice: “Creo en la solución de dos Estados viviendo en paz lado a lado a través del diálogo, esa es la única solución. Para mí tiene que ver con tres conceptos: reconocer, pedir disculpas y compartir. Reconocernos significa poder reconocerse uno al otro desde distintas perspectivas: histórica e humana. Porque el otro tiene derecho a existir y a tener una identidad propia. Lo segundo es pedir disculpas por el dolor causado de ambos lados. Eso es muy importante para el proceso. Pedir perdón y compartir el dolor te hace más honorable. Lo último es compartir. Compartimos un pedazo de tierra muy pequeño que podría ser como una estancia en la Argentina. Incluso así, eso tiene que ser compartido por dos países, Palestina e Israel. Es la única solución posible”.

No comments:

Post a Comment