Monday, March 17, 2014

Acto Central 2014 por el Atentado a la embajada de Israel: Cambio de fecha

El acto se realizará el 18 de marzo de 2014 a las 14hs en Suipacha y Arroyo, Buenos Aires.

La postergación se debe a que esa jornada coincide con la festividad de Shushán Purim, una de las más alegres del calendario judío, que al ser lunar sí permitirá que el mismo lunes, a las 20 hs., se efectúe el tradicional evento que organizan los jóvenes a modo de vigilia.

Como es tradicional, el acto central comenzará con el sonido de una sirena a las 14.45 hs., a la misma hora en que se produjera el atentado, y la lectura de los nombres de los 22 muertos identificados; se depositarán ofrendas florales por parte de funcionarios nacionales, israelíes y de instituciones judías internacionales, dirigentes comunitarios, familiares de víctimas y sobrevivientes; y se pronunciarán discursos alusivos.

El homenaje de la juventud constará de tres paneles simultáneos, con el eslogan “A 22 años nos seguimos preguntando...”, titulados “El atentado, ¿tiene prensa?”, “¿Qué se perdió con el atentado?” y “¿Estamos realmente preparados para una catástrofe?”, a cargo respectivamente de Hernán Dobry y Ariel Said, Jorge Cohen y Gabriel Pitchon, y Alberto Crescenti y Carlos Russo.

Posteriormente se hará el acto conmemorativo, que contará con palabras de la embajadora de Israel, Dorit Shavit, un representante de la juventud y un familiar de víctimas, además de un momento musical de Álvaro Navarro.

Paralelamente, la Embajada de Israel en la Argentina lanzó una campaña para recordar el ataque terrorista, con el lema “Acá había vida”.

La misma consiste en fotografías del entonces ministro consejero, David Ben Rafael, con sus dos hijos en el jardín Japonés, y de Elena, hermana del padre Juan Carlos Brumana, presbítero de la parroquia Mater Admirabilis y víctimas del atentado, al igual que el primero.

La embajada solicitó que los usuarios de las redes sociales reposteen las mismas, con mensajes para honrar la memoria de los masacrados.

Existe incertidumbre respecto de la presencia de funcionarios del gobierno nacional en el homenaje luego de la fuerte controversia generada no solo con la comunidad judeoargentina, sino también con el gobierno israelí por el polémico Memorándum de Entendimiento firmado con Irán en paralelo a la investigación del atentado a la AMIA, si bien ambos países insisten en que las relaciones continúan por los carriles normales.

Las instituciones judías lanzaron una fuerte difusión y convocatoria para que todos sus miembros participen de los eventos, pero también esperan la presencia de la sociedad en general.

La causa del atentado a la Embajada de Israel

Este año no hubo pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia, que hace doce meses informó a través de voceros que la investigación estaría “resuelta” tras el fallo del 23 de diciembre de 1999, que dio por acreditado que el atentado fue realizado por la organización terrorista libanesa Hezbollah.

Un presunto terrorista suicida habría detonado una camioneta Ford F-100 repleta de una mezcla de hexógeno y pentrita a las puertas de la casona donde funcionaba la legación, situada en Arroyo 910, casi Suipacha.

El vehículo fue comprado con dólares estadounidenses que tenían marcas características de las casas de cambio de Biblos, en El Líbano.

A pesar del blanco seleccionado, la mayoría de las víctimas no perteneció al personal de la embajada ni eran judíos, en una nueva muestra del indiscriminado accionar del terrorismo y el desinterés por la vida humana, independientemente de su origen, credo o nacionalidad.

Basta como muestra advertir que entre los muertos hubo argentinos, israelíes, bolivianos, un uruguayo y otro italiano, ancianas alojadas en un geriátrico ubicado enfrente de la legación, ocasionales peatones y hasta un cura.

Por tratarse de una representación extranjera, la competencia originaria le correspondió a la Corte Suprema de Justicia, que en los primeros años casi nada avanzó en la investigación, de la mano del octogenario Ricardo Levene (h) y su secretario, Alfredo Bisordi, y luego, de la composición con “mayoría automática” menemista, encabezada por Julio Nazareno.

Tras diversos intentos por cerrar la causa o adjudicar la explosión a un “autoatentado” o a la presencia de un nunca probado “arsenal” supuestamente escondido en el sótano de la Embajada, recién 5 años después se designó a un secretario especial, Esteban Canevari, quien empezó a impulsar la pesquisa con mayor responsabilidad.

El cambio de la composición de la Corte en la última década y la designación del fiscal especial José Luis Mandalunis para revisar lo actuado hasta el momento despertó ciertas esperanzas que aún no fueron satisfechas.

En la actualidad, y más allá de diversos señalamientos a personajes como el traficante de armas Monzer al-Kassar, sólo existen órdenes de captura dictadas en 2006 para el líder operativo de Hezbollah y su brazo armado, la Jihad Islámica libanesa -responsable del atentado-, Imad Moughniye (presuntamente asesinado con un coche-bomba en 2008, en Damasco, Siria) y el colombiano de origen libanés Salman el-Reda Reda, casado con una argentina y sospechoso de ser el coordinador local del ataque, ambos también imputados del atentado a la AMIA.

Si bien por el hecho no hay condenados, se sospecha que los autores del ataque ingresaron al país a través de Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil.

Quedan muchas preguntas sin responder, desde el origen e ingreso del explosivo hasta la responsabilidad de una “conexión local” y un eventual encubrimiento posterior, además de la increíble anécdota del móvil policial desviado de su recorrido habitual para investigar... el robo de una lapicera en el Palacio San Martín, la sede la Cancillería, lo cual dio lugar a especulaciones sobre una probable “zona liberada”.

El único “éxito” logrado por los familiares de las víctimas y los sobrevivientes fue la sanción, por unanimidad, de una ley resarcitoria, que habilitó una indemnización ya cobrada por casi la totalidad de ellos.

El atentado a la Embajada de Israel fue el peor ataque terrorista en la historia de Argentina hasta la voladura de la AMIA el 18 de julio de 1994, que dejó un saldo de 85 muertos y centenares de heridos, y el ataque más sangriento contra una misión diplomática israelí.


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