Wednesday, September 18, 2013

El síndrome de la Primavera Árabe

Por Rafael Arazi (desde Israel para Kosherlat)

18 de septiembre de 2013

A los palestinos y a los ciudadanos árabes de Israel,  que se autodenominan también palestinos, podría decirse que si bien la “Primavera árabe” no se les ha contagiado, tampoco les ha producido una sensación nauseabunda, al observar los acontecimientos en Siria, Irak y Egipto. Más bien podría decirse que han contraído un tipo de Alzheimer. Nada tienen que decir ni denunciar de lo que ven a su derredor. Si no fuera por las extremas condenas y amenazas de la ONU y Occidente, para ellos,”aquí no ha pasado nada”. Este síndrome de  amnesia y desorientación moral colectiva, los enmudece. El caso es que a su derredor, Irán shiíta y Putin apoyan a Al Asad en Siria, pero los Emiratos Árabes sunitas, se oponen a Al Asad, que lucha contra la Hermandad Musulmana y Al Kaida en su país. La Hermandad Musulmana en Egipto y Obama se han declarado contrarios al golpe militar  del general A-Sisi que depuso a Mursi, mientras que los Emiratos Árabes lo apoyan decididamente con millares de petro-dólares. Irán, sustenta a Hezbola del Líbano, cuyas huestes luchan junto a Al Asad  para combatir a  la Hermandad Musulmana. Obama apoyó a la Hermandad Musulmana, que a su vez  apoyó a un Hamas furiosamente anti yanqui en Gaza. Hoy Hamas es huérfano de padre y madre y el general A-Sisi los considera su peor enemigo.

Los Emiratos del Golfo como es sabido, son pro norteamericanos y junto a Turquía, se oponen a Al Asad en Siria. Pero Turquía,  apoyó a la Hermandad Musulmana, en Egipto contra el general A-Sisi, que a la vez es apoyado por Arabia Saudita. No hay duda de que el estado de salud mental actual de la región, podría conducir a cualquier hombre cuerdo, a un estado de depresión o desvarío. Por eso, los palestinos y a los árabes de Israel, que se autodenominan palestinos, están muy confundidos. Tanto que la primavera árabe les ha causado un alto grado de insensibilidad humana. Los palestinos no terminan de declararse ni a favor ni en contra de ninguno de sus hermanos árabes. Esa sea quizás, una postura inteligente. Pero cómo es posible que los 120 mil muertos en Siria, no les han despertado hasta la fecha, ningún tipo de reacción. Las escalofriantes noticias y fotografías que muestran a niños y mujeres despedazadas por las bombas o asfixiadas con gases tóxicos, no los sensibilizan lo suficiente, como para alzar su voz y denunciar esos crímenes de lesa humanidad. Cuando las calles de El Cairo se llenaron de muertos y heridos, ocultaron su rostro. Cuando diariamente se producen atentados suicidas que dejan decenas de muertos en Irak, enmudecen. Pero cuando un solo niño palestino muere en enfrentamientos con el ejército israelí, las fotografías se difunden y propagan llenando las primeras páginas y las pantallas de los medios de información  internacionales. Allí sí  toman la batuta, parados frente a un siniestro coro que reúne a las mejores voces de  las izquierdas fascistas y de la derecha neo nazi. Árabes y musulmanes, se desgarran las vestiduras, vociferan y maldicen a Israel y a los judíos del mundo. Los ciudadanos árabes de Israel, que se autodenominan palestinos, conviven hace ya más de 65 años en una sociedad abierta, libre y democrática. Creíamos que algo habían absorbido de los usos y costumbres del régimen que el que viven. De su democracia, o al menos del humanismo israelí, aun en tiempos de guerra. Pero nada los mueve ni conmueve a los  intelectuales, profesores universitarios, lideres de los partidos  árabes o a simples hombres y mujeres de a pie. Nada los lleva a pronunciarse en contra de esos actos infrahumanos que cometen sus hermanos árabes, ni acusan a los asesinos. Ellos se comportan como el conocido mono que sólo calla, pues nada vio ni escuchó. Lamentable.

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